Ejecutivo de Cuentas, ese gran desconocido

– Y tú, ¿a qué te dedicas?

– Trabajo en Publicidad.

– ¡Ah, qué chulo! Te inventas anuncios, ¿no?

– No, soy  Ejecutiva de Cuentas.

– ¿Ejecutiva de Cuentas? ¿Y qué es eso?

Esta es la pregunta que tengo que responder como mínimo una vez a la semana, y parece que cuando lo cuento, ya no “mola” tanto trabajar en publicidad. En un segundo perdí  todo el glamour que la gente daba por hecho que tenía mi trabajo.

Y es que el trabajo de un Ejecutivo de Cuentas se puede resumir básicamente en “me dan por todas partes”.  Algunos lo definen como “ser la agencia en el cliente y el cliente en la agencia”, definición bastante acertada bajo mi punto de vista. Y otros simplemente creen que somos meros intermediarios. Pero lo cierto es que va mucho más allá…

Para ser Ejecutivo de Cuentas, lo primero tiene que gustarte tu trabajo porque si no, difícil. Tenemos un papel clave y de nosotros depende el buen funcionamiento de una campaña, que la relación con el cliente sea buena, que los proveedores trabajen a gusto y a tiempo, o que los creativos se involucren en la cuenta entre otras muchas cosas.

Tenemos que saber representar a la agencia delante del cliente, argumentar la creatividad, explicar (y casi siempre también “pelear”) un presupuesto… Es decir, debemos saber de todo e intentar aportar las mejores soluciones a cada cliente manteniendo siempre una buena relación con ellos.

Pero no solo es el cliente.  Dentro de la propia agencia también tenemos que lidiar con los creativos, que a veces piensan que somos su máximo enemigo.  Ya sea el briefing, el timing o un cambio en la creatividad. Cualquier cosa puede ser motivo de desacuerdo entre las dos partes. Es importante siempre ir con pies de plomo y tener mucho, mucho tacto antes de hacer cualquier comentario.

En resumen, un buen Ejecutivo de Cuentas debe ser profesional, defender las necesidades del cliente, ser exigente con sus compañeros, ser organizando para poder coordinar todas las partes y sobretodo ser consciente de que nos va a tocar hacer de todo.

Así que lo mejor es tener siempre una buena sonrisa y que las ganas nos sobren, porque entonces será todo mucho más fácil. Y cuando veas que todo ha salido, y ha salido bien, entonces te darás cuenta que no hay mayor recompensa, que tu trabajo es importante y que puedes estar muy orgulloso de decir “Soy Ejecutivo de Cuentas” cuando alguien te pregunte a qué te dedicas.

 

Ejecutivo de Cuentas, ese gran desconocido

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Marta Aguinaga

Marta Aguinaga